El vínculo entre padres e hijos a veces es difícil de construir, especialmente en contextos particulares: Babyblues, depresión posparto, adopción, discapacidad, bebé con necesidades intensas …

Si bien este enlace se describe como instintivo, no necesariamente se hace a primera vista y no necesariamente durante el embarazo.

En 2011, creamos el grupo madre-bebé. Nos quedó claro que las mujeres, futuras madres, fueron muy comprensivas durante el embarazo, a través de consultas, ultrasonidos, preparación para el parto y en la emoción por el parto.

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Sin embargo, después de la llegada del pequeño y las visitas de los primeros días, muchas madres se encuentran solas, llorando, fatigadas, descubriendo a este nuevo niño.

Por lo tanto, queríamos ofrecer un lugar y tiempo especiales para estas madres y sus bebés.

Un momento en el que pueden descubrir y comunicarse de manera diferente.

Un momento en que aprenderán ejercicios para relajarse juntos. La madre a veces puede practicar sola (cuando el bebé duerme). Esta práctica le permite sentirse en buena forma para cuidarse y cuidar a su bebé.

La práctica de la sofrología para madres con su bebé.

Las sesiones incluyen ejercicios de pie donde el niño es llevado por su madre en un portabebé. Estos ejercicios están diseñados para relajar a la madre y al bebé, permitirles respirar juntos y concentrarse en sus sensaciones agradables.

Los ejercicios sentados, durante los cuales el bebé está en contra de su madre, son ejercicios de visualización, respiración o trabajo en los sentidos. Te permiten relajarte y proyectarte serenamente en la vida diaria por venir.

Todos los ejercicios se pueden adaptar si el bebé necesita succionar o si por alguna otra razón la madre necesita estar sentada.

Perfecto para todas las madres (y para todos los padres), este grupo de madres y bebés es, diría, aún más apropiado en situaciones especiales como una madre que sufre de babyblues, padres adoptivos o un bebé que padece una enfermedad o discapacidad .

En estas situaciones, el enlace suele ser más difícil de crear.

Ya sea porque la madre no se siente capaz de cuidar a su hijo, o porque no había tiempo para que el embarazo comenzara a conocerse, o porque la discapacidad o la enfermedad del niño requiere mucha aceptación, renunciar al niño que habíamos imaginado, y también muchos gestos y períodos de cuidado que colocan a los padres como cuidadores.

Durante las sesiones, los padres presentes podrán reservar este tiempo para la intimidad y el descubrimiento de su hijo, y así crear el vínculo que tanto el niño como el padre necesitan.

Para el niño, será una oportunidad para sentir a sus padres centrados en él, sentir su relajación extenderse a su propio cuerpo, así como todo el amor que sus padres tienen por él.

Autora: Elisa PINSARD, Sofróloga.