Promueve la fluidez.

» ¡No has cambiado desde la secundaria! «(Cumplido gracioso)
«¡Ella ha cambiado mucho!» «(Con un puchero, y la implicación» ¡qué pena! «)
«¡Soy así, punto! (Obstinadamente, con los brazos cruzados, frunciendo el ceño).
«Siempre lo he hecho así, ¡ahora no voy a cambiar! «(Misma actitud)
Todos hemos escuchado o pronunciado este tipo de oraciones. Negarse a cambiar, atorado en la postura o consternado ante el espectáculo de una era en la que «todo se está yendo». «

Muy a menudo, la fuente de la inmovilidad es la sensación de miedo, frente a lo desconocido, el riesgo y la posibilidad de error o pérdida. Este es el reflejo de la tortuga o el erizo, que se congelan frente al peligro potencial, uno al entrar en su caparazón, el otro al sacar sus plumas.

Hay otra actitud posible. A este miedo, podemos responder con las siguientes cualidades: fluidez, curiosidad, adaptabilidad, apertura, información, acción, toma de riesgos aceptable.
El extraño cuestiona nuestra actitud hacia la vida: ¿es tan grave si me equivoco? ¿No sería lo peor permanecer congelado?

Una paradoja: adaptarse para garantizar la estabilidad.

¿Te imaginas a un esquiador que congele las piernas y el tronco en una postura arbitraria, calculada antes del inicio de la carrera, y que la mantenga durante su descenso? ¡No duraría 10 metros!
Lo que le da estabilidad es su capacidad para negociar variaciones en el terreno y la calidad de la nieve, adaptando su posición de manera flexible.
Adaptación no a los caprichos y deseos de los demás, sino a su realidad objetiva no determinada (lo que soy, mis habilidades y destrezas, y hasta qué punto puedo desarrollarlas), y adaptación a la realidad (circunstancias externas, el entorno en el que vivo).

También es la única forma de convertir el fracaso en éxito, aprendiendo de él; y cuando las circunstancias nos abruman, para redescubrir una forma de creatividad, sinónimo de resiliencia, lo que nos permite recuperar el control en la conducta de nuestra existencia.
Las teorías, ideologías y religiones fallan cuando se congelan en una interpretación lineal, exotérica y exclusiva del mundo. El budismo (que inspiró, entre otras técnicas orientales, la sofrología) y Vedanta lo habían entendido hace milenios, que proclaman la impermanencia de los fenómenos, de la vida en general y abogan por la atención a momento presente

El mundo está cambiando, y las sociedades de hoy aún más. Para mantener nuestros objetivos, debemos reajustarnos constantemente a las circunstancias. Lo que fue relevante ayer ya no es relevante hoy. Ya no evolucionamos en certezas y estructuras lineales, estables y fijas, sino dentro de redes complejas en constante transformación, como afirman Michel Serres y Joël de Rosnay.
Vea sobre este tema los libros muy ilustrativos de Joël de Rosnay: «Surfing Life» y «2020 scenarios», así como el sitio http://www.carrefour-du-futur.com.

Para evolucionar en este entorno cambiante, necesitamos más una ética de valores atemporales que no nos dé un uso congelado del mundo, sino más bien saber cómo estar juntos y con el mundo, independientemente de las circunstancias. Este nuevo contrato global queda por inventar.

La buena noticia.

Aceptar el cambio es más que nunca un desafío contemporáneo. ¡Fácil de decir, ciertamente! Enfrenta tus dudas, supera tu miedo, deja de lado tus certezas, acepta un cuestionamiento …
– A nivel personal, esto requiere un coraje real, una voluntad inquebrantable, la capacidad de no ceder a todas las reacciones protectoras en el «ismo» («fanatismo, proteccionismo, racismo, neoliberalismo» … todos sinónimos para » egocentrismo «), y la necesidad de saber cómo seleccionarse y rodearse de personas que puedan entender yapoyar esta dinámica (parientes, amigos y por qué no terapeutas).
– A nivel global (el mundo en el que vivimos), contribuir al cambio es una de las mejores formas de hacerlo aceptable para nosotros. Esta es la (¿única?) Buena noticia en este nuevo «desorden» global: el advenimiento, a través de la Web 2.0 y redes de todo tipo, de otra forma de democracia, transversal esta vez, que se manifiesta, en particular a través de «crowdsourcing», «crowdfunding», «co-working», etc. Todos estos nuevos modos de expresión, producción y consumo conocidos como «participativos», que requieren la movilización y la creatividad de todos.

Creativos y adaptados, somos ellos de todos modos desde nuestro nacimiento, solo es recomendable tomar conciencia de ello y no perder esta capacidad mientras crecemos.

En sofrología,actitud fenomenológica es la base para observar y comprender este principio de cambio. Ejercicios dinámicos de relajación, fortalecimiento y anclando el tema tanto en su diagrama corporal como en la conciencia de sus valores personales, permite un acercamiento más sereno a los caprichos de la existencia. Ejercicios como SophroMnesia de las 3 edades, asociados con principio de acción positiva, durante el cual el sujeto explora, «siente» y pone en perspectiva los eventos y sentimientos positivos de las diferentes épocas de su vida, centrándose, por ejemplo, en sus éxitos, su evolución y lo que ha podido lograr, es una buena manera de reconciliar la conciencia con la dinámica del cambio, que es, nos guste o no, la ley del universo.

Autora: Caroline GORMAND, Sofróloga.