Según un estudio reciente en toda Europa, los jóvenes y especialmente los estudiantes son los más afectados por la merienda.

Comidas desorganizadas, ritmo intenso, presión y anticipación de los exámenes, todos los factores que pueden empujarlos a comer durante todo el día.

El deseo repentino por lo dulce o lo salado se puede controlar rápidamente gracias a la sofrología como lo demuestra este artículo, que puede leer aquí

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