Si el público en general suele ver la agorafobia como un miedo a las personas, en realidad es mucho más extenso: miedo a situaciones incontrolables, lugares donde puede ser difícil liberarse. Una verdadera desventaja todos los días para las personas que la padecen. ¿Cómo puede ayudar la sofrología a estas personas atrapadas en su miedo a encontrar una vida ordinaria?

Es un hecho, el 7% de la población se vería afectada por la agorafobia, y principalmente las mujeres. En una escala más o menos grande, la ansiedad vinculada a situaciones consideradas complejas puede dificultar la vida cotidiana de quienes la padecen al llevarlos a evitar riesgos constantemente.

Por lo tanto, las tareas habituales como ir de compras, tomar el metro, ver amigos o incluso ir a trabajar se convierten en una carrera de obstáculos.

En el origen de la agorafobia.

En el caso de la agorafobia, ciertas fuentes de incomodidad, como la enfermedad inflamatoria intestinal o la enfermedad de Parkinson, a veces están relacionadas con el miedo a terminar de mal humor. Pero a veces ni la enfermedad ni el trauma predisponen a los agorafóbicos a temer estas situaciones. Ya sea que se conozca su origen o no, este trastorno causa molestias o incluso depresión en la persona que lo padece. Entonces, ¿cómo ofrece la sofrología para apoyar a los agorafobos para que vuelvan a la vida normal?

Comprende qué te provoca el miedo

El elemento común en los agorafobos es el miedo a perder el control. Y es al proyectarse en un escenario temido, que se crea una reacción en cadena: aceleración del ritmo cardíaco, respiración entrecortada, sudoración, mareos. Hasta que a veces provoca un ataque de pánico.

Sin embargo, en sofrología, el acento se pone en su capacidad de modular lo que ocurre primero en uno mismo: canalizar sus pensamientos, apaciguar las emociones demasiado intensas, desdibujar los sentimientos corporales desagradables e incluso activar sentimientos positivos como la serenidad. , fuerza y ​​determinación.

Vuelve a aprender tu mente para proyectarte positivamente

Pero la sofrología no se detiene allí. Al igual que el entrenamiento mental, ayuda a los agorafóbicos a imaginar el futuro de una manera positiva y serena. Así, guiada por la voz del sofrólogo, una persona que teme a la multitud se imaginará, por ejemplo, caminando serenamente en un parque y prestando atención a los elementos positivos que lo rodean (canto de los pájaros, calor del sol, sensación de la hierba debajo los dedos). Durante las sesiones, el sofrólogo trabajará en las proyecciones imaginarias para evocar el temido entorno.

Al prepararse mentalmente para enfrentar la situación de manera positiva y al confiar en sus recursos personales, el agorafobo hace que su cerebro desactive sus alertas y sus resistencias. Una vez finalizado el seguimiento de la sofrología, la persona podrá practicar el método y prepararse para vivir realmente la situación previamente temida, a su propio ritmo.