Las emociones son verdaderos tesoros de la naturaleza. La mayoría de las veces no nos sentimos cómodos con la forma de darles la bienvenida, o incluso de cruzarlos.

Detrás de una emoción a veces se esconde una necesidad.

El miedo indica peligro. Nuestra necesidad de tranquilizarnos. El miedo está asociado con un estado de tensión, con respiración acelerada … La respiración profunda nos permite encontrar la calma necesaria para identificar nuestras emociones, aclararnos, preguntarnos, verbalizar, escribir, volver a aquí y ahora Al trabajar el diafragma, cuando respiramos, disminuye para que los pulmones se llenen de aire. Presiona las vísceras del abdomen y el abdomen se hincha. La respiración puede reducir significativamente la ansiedad, el miedo.

La ira se usa para movilizar nuestra energía para cambiar cosas que no nos convienen, y también para establecer un límite.

La tristeza se usa para hacernos aceptar lo que se puede cambiar.

La alegría ayuda a circular este flujo de energía, de vitalidad.

emoción viene de e-moveré, ir más allá, e-move. ¡El movimiento es vida!

Varias partes del cerebro son responsables de procesar las emociones, el sistema límbico en particular. Esto, que podemos llamar cerebro emocional, controla todo lo que gobierna nuestro bienestar psicológico y gran parte de nuestro bienestar corporal.

Pero es vulnerable y puede causar un mal funcionamiento. La mayoría de los trastornos emocionales se originan en experiencias desagradables o dolorosas en el pasado.

Es de suma importancia estar al tanto de este funcionamiento. Porque puede colorear nuestro presente … Como si ya no nos perteneciera en su realidad objetiva, sino que estuviera atrapado en emociones distantes, influyendo en nuestros sentimientos y nuestros comportamientos, a veces mucho tiempo después.

Nuestro cerebro y cuerpo no olvidan nada.

Las emociones que no fueron expresadas y experimentadas en su tiempo están bien memorizadas, almacenadas, encapsuladas, grabadas, «congeladas», listas para ser reactivadas tan pronto como algo se parezca a esta experiencia emocional que no se había experimentado hasta terminar. La emoción pasa … como una descarga …

La atención plena activa las regiones medias de nuestro cerebro y ayuda a promover la coordinación entre la corteza prefontal y el sistema límbico, que son sustratos neuronales clave para un apego seguro.

Este cerebro tiene mecanismos naturales de autocuración comparables a muchos otros mecanismos del cuerpo, como la curación de heridas, la eliminación de microbios. De ahí la importancia de apropiarse de las técnicas de respiración, verbalización, acoger la emoción con amabilidad, reconocerla, cruzarla conscientemente para que no tome otros caminos, a riesgo de que el el cuerpo asume «somatizando». Al verbalizar y describir lo que siente, está fortaleciendo la regulación del sistema límbico por el lóbulo frontal.

V. Gabriel Dubourg, sofrólogo